La paradoja del viajero

29 de abril de 2010
¿Cómo voy a aprender inglés si no puedo ir a clase?

Nervioso, titubeante, el director comercial de una conocida empresa española, comienza a sudar profusamente mientras introduce su presentación. Ante cualquier otro auditorio se encontraría como pez en el agua, explicando gráficos, respondiendo preguntas e improvisando ideas y hasta bromas. Pero esto es Frankfurt, y su presentación, que bien pudiera suponerle el contrato de su vida, se desarrolla en inglés. Mañana toca Manchester, y la semana que viene comenzará una gira por California.

“I’m sorry – comienza – but my English is very bad”. A partir de ahí, su presentación se reduce a una serie de frases memorizadas, no demasiado bien pronunciadas, y finalmente, para la sesión de preguntas, recurre a un intérprete. ¿Quién hubiese dicho que este es el primer espada de una gran empresa?

Nuestro hombre sabe de sus carencias; más de una vez ha perdido un contrato ante competidores de inferior calidad porque el cliente quiere trabajar “con alguien que hable mi idioma”.

“Es la última vez que hago el ridículo de semejante manera –se dice - Pero ¿cómo voy a asistir a un curso de inglés si estoy siempre viajando?”.


La misma pregunta nos la hemos hecho nosotros en multitud de ocasiones. Se da la paradoja de que quien más necesita aprender idiomas, los necesita porque viaja, pero si viaja no puede asistir a clases de idiomas…

Pero, ¿tiene que hacerlo?

Para los ejecutivos que viajan constantemente suele ser más factible reservar una semana de su tiempo para realizar un curso de inmersión, tal vez en temporada baja, que comprometerse a asistir a un par de sesiones de clase cada semana. ¿Por qué no pides información? Para la mayoría de los participantes, un curso de inmersión, con sus más de 60 horas de exposición al idioma, supone un avance semejante al que se lograría en un año de clases regulares.

¿Y si nuestro directivo quiere comenzar ya su programa de formación, pero necesita flexibilidad total?

Nuestro programa de clases por teléfono es una interesante solución. Pueden recibirse a cualquier hora y en cualquier lugar del mundo, con la ventaja añadida de que potencian enormemente la comprensión oral y la fluidez (clásico caballo de batalla para los estudiantes españoles).

Cualquiera de las dos opciones hubiese servido a nuestro director comercial, y si sois de los que no os vais a conformar con comenzar una presentación o una llamada de teléfono en inglés con un triste “Sorry, but my English is very bad”, seguramente alguna de nuestras soluciones también os servirán a vosotros.

David Warner
Director
ASTEXPRO

¿Deconstruir el inglés? Reflexiones sobre la última conferencia de TESOL

14 de abril de 2010
En los últimos años los profesores de idiomas hemos vivido una autentica obsesión por integrar destrezas .Así, pedimos a nuestros alumnos que escuchen un determinado pasaje, escriban un resumen, lean lo que ha escrito un compañero y posteriormente lo comenten en grupo. Parece lógico; a fin de cuentas la comunicación no deja de ser un todo, con lo que es normal que, como profesores, aspiremos a que nuestros alumnos manejen todas las destrezas (comprensión oral, comprensión escrita, expresión oral, y expresión escrita) con igual…. Destreza?
No obstante, la última conferencia de TESOL, a la que asistí como ponente, pero sobre todo para escuchar, se hacía eco de las últimas tendencias en la enseñanza de idiomas y planteaba una interesante pregunta: Si integramos habilidades diferentes ¿cómo medimos el progreso de nuestros alumnos así? ¿Cómo comprobamos que realmente están progresando?
Por poner un ejemplo, si pedimos a nuestros alumnos que escuchen cierto pasaje y al terminar nos entreguen un resumen escrito, lo que finalmente evalúa el profesor ¿qué es? ¿La capacidad de comprensión del alumno, o su habilidad para expresarse por escrito? ¿Quizá un poco de ambas? ¿O ninguna de las dos?

Cuando después de pedir a nuestros estudiantes que lean un texto y después les bombardeamos con preguntas que evalúan su comprensión, ¿les estamos ayudando a leer mejor, o estamos simplemente realizando un test tras otro?
Parece que lo lógico es disgregar al máximo las habilidades lingüísticas y concentrarnos más en el proceso que en el resultado final, es decir, preguntar a los estudiantes qué es lo que han entendido, qué les ha resultado más difícil de comprender, en qué punto han encontrado un texto difícil de seguir, por qué, etc.

Por supuesto, para quienes gestionáis programas de formación, esta información es útil solo a modo de curiosidad. Pero creemos que es importante que percibáis que en ASTEX hacemos el esfuerzo por mantenernos al día. Y lo acabaréis notando, porque todos estos desarrollos en el campo pedagógico se transmiten a nuestros profesores a través de los diversos seminarios de formación que tienen lugar a lo largo del año. Con el tiempo llegarán a vosotros, y confiamos en que supongan lo que al final es nuestra meta, una formación de la mejor calidad.

David Warner
Director
ASTEXPRO