¿Cómo aprendiste a nadar?

3 de diciembre de 2010
Recientemente asistí a la conferencia de Roger Shank intitulada “¿Qué sabemos de ciencia cognitiva y cómo podemos utilizarlo para innovar en la formación?: El SCC scenario centered curriculum.”

Su ponencia no paso desapercibida. La publicación Equipos y Talento, especializada en RR.HH., la menciona en este vínculo, así como el presidente de AEDIPE Centro, Juan Antonio Esteban en su influyente blog en el mundillo de los RR.HH.

Schank tiene un punto de razón. Si lo que uno quiere es adquirir conocimientos prácticos, una enseñanza puramente teórica no le va a valer de mucho. El ejemplo clásico es que uno no aprende a bailar por más libros que lea o programas de TV que vea sobre el asunto. Se aprende a bailar… bailando. Y lo mismo con el deporte, que se aprende con la práctica; y lo mismo con las artes, que se aprenden pintando, actuando, o lo que sea...

Schank, un poco iconoclasta, llega al extremo de defender que la mejor manera de aprender casi cualquier cosa es mediante la técnica que empleaba más de un padre antaño para enseñar a nadar a sus hijos. Simplemente tirarles al agua.


Él defiende que en lugar de proporcionar toneladas de conocimientos teóricos a nuestros estudiantes, lo que hay que hacer es exigirles que completen una labor que esté por encima de su nivel de conocimiento. Y ya se encargarán ellos de adquirir las habilidades necesarias….

Se me antoja una medida un poco extrema. Es cierto que casi todos los que pasaron por la experiencia de que sus padres los lanzasen al agua por sorpresa terminaron por aprender a nadar, pero también lo es que la experiencia produjo en muchos una sensación de rechazo, y ahora, aún sabiendo nadar, no lo hacen. Tampoco es ese el resultado que queremos obtener. Aprender con este método, se aprende, pero luego no se transfieren los conocimientos al campo práctico, con lo que el resultado final es una derrota.

Por otra parte, en un asunto como los idiomas, realmente es productivo “aprender haciendo”, y por eso defendemos el método del caso (o case study como lo llaman las escuelas de negocios) en toda ocasión en que resulta práctico introducirlo.

Muchas veces hemos explicado que el conocimiento teórico de la lengua (peyorativamente calificado de “gramática”) es como el andamio desde el que se construye un edificio. El andamiaje no es el edificio, y cuando este está construido, el andamiaje se desecha. Pero mientras el edificio está en construcción, el andamio, por aparatoso que sea, es necesario para ir subiendo niveles.

El equilibrio seguramente está en dar preponderancia al componente práctico de la formación, pero sin descuidar la base de conocimientos que la sustentan.

Tengo la confianza de que los cursos que ofrecemos, en los que se hace muchísimo hincapié en el Task Based Learning y en contextualizar el conocimiento, cumplen, con ambos requisitos.

Para saber más, pincha aquí.


David Warner
Director
ASTEX PRO

El problema de la transferencia de la formación

4 de noviembre de 2010
Y por qué defiendo tanto los cursos intensivos

Últimamente se habla mucho en los foros de RR.HH. sobre la transferencia de la formación.

Parece haber un consenso generalizado en que un excelente programa de formación puede, pese a su calidad, tener una repercusión casi nula en el puesto de trabajo, que es a fin de cuentas el objetivo con el que se programó.

Es cierto que al director de formación le llegan cuestionarios de satisfacción con valoraciones altísimas, pero después de realizado el curso, el personal que ha participado sigue sin saber inglés, trabajar en equipo, negociar, o lo que sea en lo que ha consistido la formación.


No es nada fácil encontrar la fórmula para aplicar lo aprendido, y no pretendo dar formulas mágicas. Pero afortunadamente, en el caso de los idiomas, la transferencia de la formación puede ser inmediata. Entiéndase, cuando la formación está focalizada en un objetivo concreto.

Esa es la razón por la que creo en la eficacia de los cursos intensivos y de inmersión. Lejos de ser un compendio de lecciones más o menos brillantes, pero sin un propósito definido, los cursos intensivos tienen un objetivo muy concreto: al terminar el curso, el participante será capaz de….

En el caso de los cursos de inmersión, con más razón. El curso de inmersión de ASTEX es el único que se adapta al estudiante en lugar de obligarle a encajar en un programa pre-definido.

Todo esto hace que los participantes en este tipo de programas salgan con estrategias que pueden utilizar desde el mismo primer día después de la formación. Y por supuesto, también nos otorgan una valoración muy alta en los cuestionarios de satisfacción. Pero comparado con objetivos más ambiciosos, ese ahora resulta un logro menos importante, ¿verdad?



David Warner

Director
ASTEX PRO